Archivo por meses: marzo 2014

Sueño

¡Tengo un sueño! (Y no es en plan Martin Luther King) creo que es con diferencia la frase que más ha salido de mis labios desde que nació Martín.

Si me llegan a contar lo mal que iba a llevar la falta de sueño pensaría que era un poco exagerado. Pues NO señoras y señores, padres recientes o con planes de serlo en poco tiempo, esto es como un saco pesado que se carga el día que llega el churumbel y que por el momento yo todavía no he soltado. Claro que mi amiga Cris es madre desde hace cuatro años y dice que sigue muerta de sueño, cosa que  no me anima en absoluto…

Fatal, hay días que estoy fatal, soy como la reina de los zombies. Creo que hasta mi manera de caminar ha cambiado desde que soy mamá, no es  por la modificación de mi suelo pélvico, que algo bueno tenía que tener la cesárea que me hicieron, mis musculitos perineales están bien, gracias, y en los pies no tengo ninguna malformación además de tenerlos un poquillo planos, lo de arrastrarlos es por el cansancio y el sueño acumulado en estos 20 meses, y 11 días…

Las neuronas trabajan a marchas forzadas y a pesar de ello la fluidez de los pensamientos brilla por su ausencia, hasta sufro de falta de vocabulario básico la mayor parte de los días…  Y ahora entiendo perfectamente a mi madre, a mi tía y a mi abuela cuando al querer nombrarme cantaban el Santoral familiar hasta dar con el nombre acertado, y eso que era la única niña…
¿Se han fijado que eso suele ser un fenómeno que se da preferentemente en mujeres? Me da que pensar…

-Jav, Jes, Car, Dav, EVAAAA, ¡a comer!…  Pues con mis 32 tiernos años ya me ocurre y llamo al padre por el nombre el hijo y al contrario…

Lo que les cuento es completamente verídico y real, yo no soy ni de lejos la misma que se quedó encinta en octubre de 2011… que tristeza, ¡por favor!

Y eso que M el pobre no duerme 12 horas del tirón pero tampoco me tiene en vela toda la noche, que la pobre de mi cuñada lleva 3 años sin dormir más de una o dos horas del tirón… ¡apunto del suicidio que estaría yo!
Pero mi querido angelito tiene épocas, épocas en las que por ejemplo las pesadillas hacen que aunque más dormido que despierto reclame MI (y sólo MI presencia, aunque haga sólo unos días que me nombra a diferencia de Papá) presencia y si no acudo el bucle es cada vez peor con la consecuencia de que se despierta del todo y aquí armamos un aquelarre en menos que canta el gallo, KIKIRIKI!!
Así que en esas épocas una servidora repta cual ser de sangre fría hasta la vera de la cuna de M y se apoya la frente en ella quedándose dormida antes que el infante en tan cómoda posición. Igual pasan 2 minutos, pero llego incluso a soñar, y al despertar porque me caigo salgo de puntillas para agazaparme de nuevo en mi habitación.

Y no sólo el crío tiene épocas, yo también las tengo, en las que creí que “me he acostumbrado” a tener menos horas de sueño, que mi cuerpo se puede adecuar. NO NO NO NO, yo NECESITO dormir, y más que cantidad, necesito sueño de calidad y tener un ciclo competo de sueño…
El café pasa a ser artículo de primera necesidad y llega un momento que ni aunque te bebas toda la cafetera puedes pensar con claridad.

Y lo del cuento de: “tienes que dormir cuando él duerma” no vale ni el postparto ni después… sino a ver cuando íbamos a hacer algo… como por ejemplo escribir este post… pero saben que les digo, que aquí se acaba por hoy, porque como no, ¡TENGO SUEÑO!

Y de repente: ¡Mamá!

Y no es que de buenas a primeras les vaya a contar la experiencia maravillosa y única que supuso convertirme en madre, NO, quizás en otro momento de enajenación mental maternal pueda hacerlo, no les digo yo que no, pero lo que vengo a contarles hoy nada tiene que ver con eso, aunque pudiera ser que el post venga generado también por cierta cantidad de babas de las que se nos caen a las madres cuando nuestro churumbel hace algo nuevo.

El caso es que más que orgullosa de él llevaba cierto tiempo pensando que era incapaz de nombrarme (exageración al más puro estilo histérico-exagerado-pataleta de madre).

M no es un torbellino de palabras, tiene veinte meses y medio y dice tan sólo un puñado de ellas, cosa que ni me preocupa ni me ha preocupado, pero el caso es que desde hace como un mes M nombraba a su progenitor masculino con sentido, le señalaba y decía:- ¡Papá!; le reconocía en las fotos, fotos en las que la mayoría de las veces también estaba retratada una servidora pero para M aquí la que suscribe era totalmente invisible. Cogía el marco, te lo traía, y te señalaba a iPapa diciendo: – ¡Papá! Con la correspondiente ola de aplausos y vítores por parte de todos los presentes en la sala, además de algún beso baboso si el destinatario del nombre se encontraba entre los presentes.

Y en ese momento yo después del mosqueo de las 200 primeras veces en las que claramente mi imagen era ignorada en la instantánea me dirigía a él diciendo: – Martín, y esta ¿quién es?
Me gustaría poder enseñarles la cara que ponía, ojos completamente abiertos y expresión seria y vigilante como a la espera de algún dato más, y así varios segundos en silencio hasta que volvía a decir: -¡Papáááááá!

¡Nooooooo, no es papá! ¡¡Es mamá!!

Probé entonces a enseñarle fotos en las que aparece él con iPapa a ver si a él si se reconocía.
Efectivamente SI, al principio ni eso, la reacción a su imagen también era: – ¡Papá!
Luego mejoró y empezó a decir tímidamente: -Tín!

Mis padres, como parte interesada en la genética materna y por aquello de que la “sangre tira” insistían de vez en cuando poniendo al churumbel en aprietos y enseñándole fotos en las que sólo aparecía yo. Y su esfuerzo mereció la pena, no se vayan a creer, a la pregunta: -¿quién es esta Martín? Respondía: -Tí (o algo así). Y entonces mi madre preocupada porque no me sumiera en las tristeza me decía: -El niño quiere decir: Tú.
Pero de eso nada!! Yo creo que quería decir: -Tín; es decir, se estaba nombrando a sí mismo.

Conclusión: mamá no existe.

Yo me lo tomaba a guasa y dejé de insistir, y entonces sucedió.

De repente: -¡Mamá!

Me llamaba a gritos desesperado desde la cuna para que lo fuera a rescatar porque lo había acostado mientras unos amigos tomaban algo en casa y él quería estar en el sarao.

–    Mamááááááááá, mamááááá, mamááááá!!

Picnic frustrado

El otro día vi a unos padres  con varios niños de picnic en el minúsculo trozo de césped que hay en el minúsculo también parque infantil que hay detrás de New Wonderland, era la hora de comer y me pareció una estupenda idea para aprovechar el buen tiempo que tenemos estos días, así que en ese mismo instante visualicé el regalo del día del padre.

Una merendolaPICNIC en el Retiro cuando papá llegara de trabajar.

Pero una tremenda infección de amígdalas y oídos impidieron que lo organizara con antelación, estuve malita, muy malita la semana pasada de martes a domingo, aunque no me rendí, pensé que la misma mañana del día 19 podría organizarlo todo, pero no fue así, porque los astros se alinearon para que todos los técnicos que llevan 3 semanas pendientes de venir a rematar algo a casa se pusieran de acuerdo en celebrar San José en mi casa.

Así que sólo me dio tiempo de comprar las Coca Colas, los cup cakes y el pan de cereales, pero me faltó el jamón ibérico, los tomates y los frasquitos de aceite de oliva virgen que iban a completar la cesta de picnic paternal.
Pero por suerte teníamos algunos regalos más, así que merendamos en casa unos ricos cup cakes mientras papá abría sus regalos… que fueron estos:

iPapa A pesar de no tener picnic decidí meter todo lo que había recopilado en una cesta, las Coca Colas que hubieran sido la bebida de la merienda las incluí como regalo porque a iPapa le gusta mucho la Coca Cola Original aunque normalmente bebe ya Coca Cola Zero.

Una camiseta para padres frikis de Breaking Bad, que encontré en Primark por un MUY módico precio y que me pareció ideal.

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Con algunos ahorrillos pudimos comprarle un Appel TV ya que llevaba un tiempo pensando en comprárselo y pensé que la ocasión lo merecía.

Los Cup Cakes, que en relidad iban a ser parte del postre de la merendola al final fueron nuestra única merienda, nos encantaron a los tres, Martín puso cara de desconfianza al principio pero luego pedía más y más.

Son de Margarita Repostera, que lleva tiempo haciéndonos la vida más dulce en nuestros momentos especiales, esta vez era sabor nuevo, bizcocho de chocolate con frosting de Oreo!!!

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Y por último, os voy a enseñar el regalo más especial para mi, y espero que también para iPapa y en un futuro para Martín. La verdad es que las fotos me encantan,me rechiflan, aunque ya he sido más pesada de lo que soy con la cámara, cada vez tengo menos tiempo para todo, pero creo que la mejor forma de atesorar momentos y ver como ha ido pasando el tiempo son las fotos. A día de hoy a veces tenemos tantas que no las valoramos lo suficiente y la mayoría de las veces no llegamos a revelar en papel ni la cuarta parte de las que hacemos. Por eso a mi me gusta regalar fotos, hacer álbumes, recopilar y seleccionar las que mejores recuerdos me traen que no siempre son las más bonitas o las mejores.

Así que se me ocurrió hacer un mini libro de fotos en donde sólo salieran iPapa y Martín, desde el día que nació hasta ayer, dia 19 de marzo, que haciendo cuentas, han sido 610 días juntos, y ese fue el título del libro.

610 días juntos!

El resultado ha sido un libro mini con muchas fotitos donde salen ellos dos, súper tierno, a mi me ha encantado, así que os enseño un poco (muy poco porque no tengo permiso de iPapa para mostraros más) como ha quedado.

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Así que no tuvimos merienda al aire libre pero nos quedará el recuerdo de la tarde que pasamos sentados en el suelo del salón comiendo cup cakes y viendo las fotos de estos casi dos años! Y vosotros ¿qué le regalásteis a vuestros padres y/o padres de vuestros hijos?

Patas arriba

Dieciséis horas duró nuestra mudanza, las mismas que mi parto, y al igual que entonces, la mayoría del tiempo sin anestesia. Al menos en la quinceava hora de parto tuvieron que dormirme, y cuando desperté tenía el dolor más grande del mundo pero también el mejor de los regalos.

¡Y podía pedir drogas si las necesitaba!

Hace quince días, cuando por fin se cerró la puerta de nuestro nuevo hogar, me dolían hasta las pestañas, sólo quería meterme en la cama pero no sabía en cuál de las doscientas cajas estaban las sábanas ni mucho menos nuestros pijamas.

Piticlín llevaba horas durmiendo en casa de mi madre y aunque me hubiera gustado tomar alguna droga para aplacar el dolor de cabeza, me pasaba lo mismo que con las sábanas, no sabían dónde estaban.

Por eso, con una mudanza de este tipo pasa como con los partos, se supera y pasa pero no se olvida.

Cuando salen del paritorio normalmente todas las mujeres piensan que no quieren volver  a pasar por allí, cuando te mudas piensas exactamente lo mismo.

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A día de hoy, una quincena más tarde todavía siento que mi vida está patas arriba, hay cajas que ni siquiera me he atrevido a abrir por miedo a saber qué cosa inútil hay dentro. He tenido que comprar un termómetro nuevo para medirnos la fiebre a M y a mí, y la caja de las medicinas sigue en paradero desconocido.

Si a eso le añadimos que llevamos esas dos semanas sin nevera porque tenemos dos y ninguna funciona, que tardaron otros tres días en ponernos las puertas de casa con el consiguiente polvo, desorden y desconocidos en casa, que a Piticlín lo hemos pasado a su habitación propia, va a una guarde nueva, que tengo la sensación de que aquí ensuciamos el triple de ropa que antes por alguna extraña razón y que una semana después del traslado era mi cumpleaños y decidí no sé si porque soy muy práctica o completamente idiota hacer una comida familiar para celebrar mi cumple más la inauguración de la casa, el resultado es una infección de oídos y garganta de esas que hacen historia con fiebre de 39 y tres días totalmente perdidos en la cama sin apenas fuerza para nada, por supuesto mucho menos para avanzar con el orden de la casa.

Así que siento un nudo justo detrás del esternón y a la vez me siento estúpida por poner toda la carne en el asador y preocuparme de todo menos de mí y dejar que los bichos se apoderen de mis amígdalas porque mi sistema inmune está pendiente del color de las paredes y de si por fin nos ponen el radiador. ¿Estupidez femenina se llama? Gggrrr!!

Profe eres la caña!!!

En el Post enamorado ya os hablé de Terete y de May, han sido las profes de Martín en la Escuela Little Friends desde septiembre hasta  febrero.

Cuando estabámos decidiendo si comprábamos esta casa o no haciendo una lista de pros y de contras, el cambiar a Martín de escuela pesaba mucho en los contras, muchísimo, porque la verdad es que tardó muy poco en adaptarse y eso ha sido gracias a ellas dos.

Terete es la tutora y May es la profe de apoyo, por ese motivo hemos visto mucho más a Terete pero Martín adora a May de igual manera, sólo que nosotros, los papis la hemos visto mucho menos y eso hace que de alguna manera nuestra referencia sea Terete. Por eso, además del regalo que ya os conté que le encargué a Hamoraima para ellas, los burritos y unos monederos preciosos, quise hacer algo especial para ella, para agradecerle de corazón lo que de verdad sentimos.

Tenía poco tiempo y la mudanza de por medio, pero un día no se como se me ocurrió que esta vez fuera la profesora quién recibiera un boletín de notas, pero uno especial.

Así que en un Word normalito hice esto:

Notas Terete notas terete2

Lo imprimí en tamaño folio en papel de cartulina y lo doblé por la mitad como si de verdad fuera un boletín de notas.

Como esos días fueron una auténtica locura, lo imprimí el mismo día que se lo dí y cuando me acordé de que quería hacerle unas fotos estaba delante de la guarde en el coche. Así que saqué unas fotos con el móvil que no quedaron nada nada bien porque encima hacía un día gris feísimo, la única que se salva (y por muy poco) es esta.

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Lloré como una boba mientras lo hacía y casi casi lloro cuando se lo dí.

No se si le gustó porque le dije que no lo abriera delante mia, porque una es una sentimentaloide empedernida y se que me hubiera puesto a llorar a mares allí mismo, y es que, cuando alguien especial llega a mi vida, sea un nuevo amigo, mi matrona, o una profesora, me gusta hacérselo saber. Hace tiempo que decidí que las cosas buenas hay que decirlas, guardárselas no vale para nada, dar las gracias y piropear siempre es bueno y siempre alegra el día a alguien.

Así que una vez más, si alguna vez lees esto, MIL GRACIAS TERETE Y también MIL GRACIAS A MAY. WE LOVE YOU!!!!!

 

Al cuerno!

Después de una mudanza faraónica, el cambio de vida, la adaptación de Martín a una nueva guardería, lidiar con el polvo de los carpinteros y pasar la aspiradora 3 veces al día para poder respirar, mientras piensas en qué cena tienes que llevar a casa de tu madre para que alimente y duerma al churumbel durante esos tres días de absoluta locura en los que por otro lado es la primera vez que no duermes con él y ni tan siquiera tienes tiempo de preguntarte si querías hacerlo, si este era el plan.

Los planes se cambian sobre la marcha y te adaptas, tú y recolocas la vida y obras de todos los que están a tu alrededor para molestar lo menos posible. Y por si fuera poco, ni tan siquiera puedes descansar como un lirón debido al agotamiento que te recorre el cuerpo y sólo sueñas con cajas y más cajas, con muebles que se rompen y pastillas para el dolor de cabeza perdidas en alguna caja al fondo de un montón de ellas en una habitación que ha dejado de ser habitación antes de serlo para ser un trastero improvisado que se convierte en una pesadilla cuando estás despierta porque no sabes por qué caja empezar a desembalar…

Después de discutir como jamás has discutido con nadie con el de la mudanza porque se han cargado tres muebles y quiere pasarlo por alto sin pagar…

Entonces decides, que en realidad el 8 de marzo es una bobada, que todos los días son 8 de marzo, que todos y cada uno de los días deberíamos de ser conscientes de lo que movemos, de lo que significamos en el mundo, en la familia, en el trabajo, en nuestra casa.
Que todos los días deberíamos sentirnos pilares y sentirnos orgullosas de ello, y que si el pilar se rompe un poco, no somos peores, que si el pilar es más gordo, no somos menos, si es más flaco tampoco, que si el pilar está maquillado porque le gusta, perfecto, si no lo está porque pasa del tema, ideal.

¿La sociedad nos exige mucho? Exijamos nosotros más a la sociedad y menos a nosotras mismas, que normalmente vamos dejando el pabellón bien alto sin pedir reconocimientos ni medallas.
¿Tenemos que estar guapas, sonrientes, pacíficas y serviciales? Ejem! AL CUERNO! Si no me maquillo me van a perdonar, pero me niego a perder el tiempo ensuciándome la cara y dañándome la piel.

YO lo tengo CLARINETE. Quien me quiera, que lo haga por lo que soy y no por cómo voy!

Seamos justas y buenas con las de nuestra especie, no crueles y víboras sin compasión, tendámonos la mano y no un clavo ardiendo al corazón.

Criemos hombres justos y buenos porque en eso, en la educación de un varón está la clave para que no tenga que existir el 8 de marzo!!

Creámonos que PODEMOS, que VALEMOS… y que la opresión a la que hemos estado y estamos sometidas se basa sólo en el miedo que nos tienen!!

Como muestra este dibujo que Castelao se atrevió a publicar (él se atrevía con casi todo), de su serie “Cousas de vida” en los años 20 del pasado siglo.

debuxo castelao

– Dicen que vamos a tener voto las mujeres.

– Si mujer si, a ver quien se atreve después a quitárnoslo.