Archivo por meses: abril 2014

Misterios maternales gloriosos

No es que sea yo mucho de rezar rosarios, fíjate tú, más bien ni uno en mi vida, desde siempre me ha parecido un collar en toda regla más que un objeto para alabar a Dios, pero dado en la época en la que estamos el nombre me viene que ni pintado, muy de Semana Santa… Así que inauguramos otra sección, que no sabía cómo se iba a llamar pero que ya tenía en mente. La idea iba por otros derroteros pero esta noche M tenía tos y casi no he dormido, y  mientras me daba paseos nocturnos me surgieron algunas preguntas así que me propuse desvelar algunos de los misterios sin resolver de la maternidad.

Misterio number 1:  ¿Realmente tenemos súper poderes las madres?
Yo diría que alguno que otro si, en mi caso ayer fue el poder del adelanto de desvelomaternal, que consiste en olerte sobre las ocho o nueve de la tarde que la noche será toledana y por lo tanto dado en nivel de cansancio que acumulas decides acostarte a las diez en punto, cosa que nunca haces. Tus sospechas se hacen realidad, a las 00:05 cuando empieza la fiesta de toses, mocos, lloros, “mamá agua” y paseos entre mi habitación y la del mocoso tosedor te sientes una meiga en toda regla… una meiga dormida, pero meiga al fin y al cabo. En fin, por lo menos había dormido dos horas como un tronco gracias a los súper poderes maternales…

Misterio number 2:   ¿La tos y los mocos tienen una relación directamente proporcional con la distancia exitente entre madre e hijo?
Al menos esta noche SI. Mamá con Martín, cede la tos, ceden los mocos, respiración tranquila, uniforme, sueño placentero… Mamá decide volver a su cama, en cuanto apoya su cabeza loca en la almohada…  cof, cof, cof (me molan a mí las onomatopeyas); ka secuencia se repite másd e dos y tres veces…

Así que está claro, a más distancia madre hijo, más tos, a menos distancia madre hijo, menos tos. Me quedan unos cuantos ensayos clínicos para convertirla en LEY universal, pero lo conseguiré.

Misterio number 3: ¿Realmente existe el instinto maternal o es un cuento chino que los hombres nos han contado para no tener que levantarse de noche?
Y que conste que no me molesta lo más mínimo levantarme a atender a mi hijo, aunque sea la reina de las zombis yo lo hago con todo el amor, pero me alucina que iPapa ni siquiera se inmute con las toses de su heredero, con los llantos, y las llamadas a Mamáááááááá (si si, ya lo dice perfecto el angelito, y a ¡¡grito pelao!!) Y cada vez me creo menos eso de que las féminas estamos programadas para escuchar los tonos agudos y ellos los graves… porque, si yo  despierto a iPapa y le aviso de que me voy a trabajar, o a donde sea y que él se queda al mando de la situación infantil dormidera, salta de la cama en cuanto el churumbel bosteza (claro que el bostezo de agudo tiene poco) así que claramente, no es una incapacidad, es una comodidad innata de saber que la madre lo hará rauda y veloz si está en casa…

Misterio number 4: ¿Los niños tienen cierta capacidad para ponerse enfermos en las peores ocasiones?
Esto no es un misterio, es una afirmación, eso es así, lo dice todo el mundo, el misterio es ¿CÓMO LO CONSIGUEN? M lleva como dos o tres meses sin toser, sin fiebres… ¿cómo es posible que sepa que mañana viajamos y que por lo tanto sea el “mejor” momento para ponerse enfermo? (que enfermo todavía no está pero con otro de los súper poderes puedo imaginármelo perfectamente malo en Galicia)

Ahí me rindo señor@s, este se lo dejo a Iker Jiménez, porque me parece un milagro de la naturaleza infanto-juvenil.

Que pasen ustedes unos días estupendos sea donde sea, nosotros <Dios mediante> emigraremos al norte en un viaje de ida y vuelta que más que un viaje será un suspiro.

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Las tres edades de la mujer- Gustav Klimt

Martín y César

César de Centi ante todo es mi amigo, pero os voy a hablar de él porque es cantautor y porque tiene un nuevo disco, La luz de los gigantes; ese disco ha visto la luz gracias al Crowdfunding.

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Nosotros quisimos ser sus mecenas y como recompensa elegimos “un concierto privado”. No queríamos un concierto privado, queríamos verlo, charlar con él, que conociera a Martín y sobretodo queríamos apoyarle para que ese disco saliera adelante, porque su voz se metió muy dentro de mi corazón desde la primera vez que le oí cantar, porque creo que lo merece y creo en sus canciones y también, no lo puedo negar porque mi cariño hacia él es inmenso… desde que dejé Galicia en el 2007 lo he visto menos veces de las que quisiera, pero siempre es especial, nos vimos en Londres en octubre de 2011 por pura casualidad y la siguiente vez que nos vimos Martín ya vivía dentro de mí y aquel concierto tuvo algo que ver en que su canción “Combatiendo tu olvido” se convirtiera en la nana más eficaz para dormir a Martín.

Desde esa vez no nos habíamos vuelto a ver y él tenía muchas ganas de conocer a Martín, que posiblemente sea su fan más joven y nosotros de ver la reacción de este ante el espectáculo de tener en su salón a esa voz que tantas veces le ha acompañado al lugar de los sueños.
La barba de César le hizo estar un poco tímido al principio y por supuesto de besos ni hablar, pero la curiosidad por descubrir qué había dentro de aquella cosa negra más grande que él le hizo ir perdiendo el miedo y la vergüenza.

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El giro de cabeza ante las primeras notas de “Combatiendo” lo dijeron todo… si lo reconocía, aunque reservado como es él en cuestiones de sentimientos no dejó entrever mucho si le gustaba o no…

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“Llévame” le hizo bailar y dar palmas y “Olga” también…
Tuvo tiempo para rebuscar en mi bolso y encontrar unas galletas, y para nuestra sorpresa le dio una al cantautor… así que brindaron por las “nanas, los biberones y la buena música” con galletas Marbú.

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Y entre galletas, patatas fritas y juguetes fue escuchando todas las canciones, algunas más, otras menos… en algunas se acercaba a César y lo miraba con recelo, en otras se escondía como si nada diferente estuviera pasando en New Wonderland.

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Yo disfruté mucho de verlos a los dos, uno tocando, otro descubriendo que la música sale de las bocas y de las manos de la gente… disfruté haciéndoles fotos, y escuchando las canciones nuevas pero también las viejas, gracias César por ese “Faustino y Luisa” que me puso la carne de gallina y me trajo muy buenos y otros muy tristes pero igualmente buenos recuerdos.

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Me quedo con las notas de tu guitarra, con tu voz profunda queriendo salir de mi garganta, con la cara de curiosidad de Martin y sus manitas dando palmas…

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Y a vosotros os diré que si no lo conocéis ya estáis tardando…
Nos vemos pronto César!!!

Magdalenas de chocolate blanco

Desde que nos mudamos a New Wonderland, M dice que por las mañanas hace huelga de hambre, sobretodo de líquidos, el bibe, dice, que me lo tome yo si eso.

Sin embargo al verme comer a mi mis tostadas parecía que el sólido le interesaba más, pero darle pan a palo seco me parecía un poco de malamadre, aunque a él no parecía importale mucho la verdad. Pero de todas formas se me ocurrió hornear magdalenas, que son más fáciles de conservar que un bizcocho para sus desayunos, y por darle un toque de gracia decidí añadirle chocolate blanco a una receta súper sencilla de magalenas que tenía desde hace mucho en la cual, lo diferente es que no llevan ni aceite ni mantequilla y si dos cucharadas de miel.

Ingredientes:

180 gr de harina
1 sobre de levadura en polvo
1/2 cucharada de canela molida
100 gr de azúcar blanco
2 cucharadas de miel
2 huevos
1/4 litro de leche
1 pizca de sal
Chocolate blanco de repostería

  1. Precalentar el horno arriba y abajo a 180 ºC.
  2. Mezclar todos los ingredientes “secos” en un bol.
  3. Mezclar los ingredientes “líquidos”, y cuando estén bien integrados, verter en el bol donde has reservado los ingredientes sólidos.
  4. Mezclar con barilla de mano (se puede perfectamente) o de batidora hasta que quede una mezcla homogénea.
  5. Llenar los moldes 3/4 partes de su capacidad.
  6. Incorporar trozos de cholocalte blanco en cada molde al gusto.
  7. Hornear a 180ºC aprox 20 min dependiendo de cada horno.

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Yo tuve algunos fallos, la levadura que tenía en casa no era suficiente pero pensé que subiría igual,pero NO, no subieron suficiente.

Además me pasé un poco de tiempo, con un minuto o dos menos hubiera llegado, algunas se doraron en exceso en la parte superior como podéis ver en la foto.

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Pero de sabor estaban MUY MUY buenas.

Me preguntaban si a Martín le habían gustado, os diré que literalmente chupaba el papel y eso que como os digo como estaban cortas de levadura se quedaron un poco “mazacote”. Hay una foto en instagram que da fe de lo que os cuento, pero es feísima para ponerla aquí.

En vez de trozos de chocolate blanco podéis hacerlo con las pepitas que vienen ya hechas especiales para repostería, son más caras, pero quedan más finas, así que va por gustos, como queráis.

Y tened en cuenta que como no llevan ni mantequilla ni aceite hay que esperar a que enfrien bien para desmoldarlas del papel porque sino se os pegarán por completo al mismo.

Si alguien se anima a probarlas ya me contaréis como os han quedado. Por cierto, M sigue sin desayunar, las magdalenas estaban riquísimas pero de merienda o de postre, por la mañana poco poco o casi nada…

Feliz semana!

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Los libros de Martín: La pequeña oruga glotona

Inauguramos la sección: “Los libros de Martín”

Creo que el primer libro que tuvo Martín fue a los 4 meses, y no me refiero a esos libros de tela que son fenomenales, si no uno de cartón duro. El caso es que le encantó y enseguida fueron llegando más y más libros y desde luego ha sido y sigue siendo de lejos uno de los entretenimientos más grandes de Martín por detrás de la ordenación de todo tipo de cosas, aunque dentro de este hobby de M, la ordenación de libros se lleva la palma, así que los libros nos valen para varias cosas, para verlos, para aprender vocabulario y onomatopeyas y también para subirlos y bajarlos de las estanterías más o menos 300 veces al día.

Como le gustaban tanto se me ocurrió hacer una colección especial de libros en diferentes idiomas, y ya tenemos unos cuantos y algunos en idiomas muy extraños, pero eso os lo contaré otro día.

Hasta ahora nunca ha dejado que le “lea” un cuento. Tiene que ser él quién lo coja, y si aun teniéndolo él entre sus manos, si yo se lo intento leer o me lo invento mientras señalo las ilustraciones, lo cierra sin más negando con la cabeza como diciendo “no tienes ni idea, este cuento no es así”.

El día 2 de abril fue el día del libro infantil y decidí ir a una librería que tenemos muy cerca de New Woderland, se llama “De cuento” y el nombre no podía estar mejor puesto. Es de esas librerías infantiles que tiene algo muy especial. Así que allá nos fuimos.

IMG_2868 Martín quería TODOS los libros, pero cuando le dije que tenía que elegir sólo uno, cogió “La pequeña oruga glotona” intenté disuadirlo porque es un libro que ya conocía pero el título en gallego me gusta muchísimo más y quería comprárselo en Galicia, no me digáis que no suena mucho mejor “Unha eiruga moi larpeira” aunque ni sepáis gallego.

Pero tengo un hijo cabezón (como su madre, que le vamos a hacer) y dijo que quería la oruga y era su última oferta.

Así que nos trajimos “La pequeña oruga glotona” con páginas duras y en tamaño grande a nuestra biblioteca.

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Cuando llegamos después de que nos cayera un chaparrón de campeonato encima, Martín cogió el libro, y vino a sentarse en mi colo (para los no gallegos en mi regazo, pero nunca saldrá esa expresión de mis labios) y puso mis manos en el libro, como dándome permiso para abrirlo. Entendí al momento que por primera vez, quería que fuera yo quien le contara el cuento. Así que así lo hice, se estuvo quieto y muy atento a la narración.

IMG_2875 Hasta que… la oruga se convierte en capullo. Al ver el dibujo, Martín dijo: “cacaaaa” y se terminó el cuento, se levantó diciendo: “cacaaaa, cacaaaa, cacaaa” y yo diciendo: “Que no Martín, que no, mira, se convierte en mariposa”.

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Pero el pobre tenía razón, la verdad es que en vez de un capullo, parece CACA y después del atracón que se ha metido la oruga, ¿qué sería razonable?, que se pasara por en wáter, ¿no creéis?

No hubo manera de sentarlo de nuevo ni de convencerle de que aquello no era una caca.

Así que, “Colorín, colorado, este cuento se ha acabado”.

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Psicología de autobús

Hoy en el bus una cartera (me refiero a una mujer que trabaja para Correos repartiendo cartas) empezó a hacerle gracietas a Martín, que iba encantando con esta nueva aventura de coger el transporte público mucho más a menudo que cuando vivíamos en la zona residencial y acomodadamente alejada del centro.

El caso es que la buena mujer acabó contándome su vida mientras Martín conquistaba a otras dos señoras con sus pestañas. Dice que está al borde de una depresión porque dice, su hija adolescente de 13 años no le hace caso, está muy rebelde, se encierra en su habitación y no le cuenta nada.

Y ya me ven a mí, diciéndole tópicos muy muy típicos como “es una etapa”, ” se le pasará pronto”, “todos hemos pasado por esa época”.

De repente a la buena mujer se le encendió una bombilla como si nunca nadie le hubiera dicho tales típicos-tópicos y me dice:

– Pues la verdad es que claro que es una etapa, como todas, porque por ejemplo tú ahora mismo estás en una muy mala, no podrás hacer nada hasta que él no se quede dormido y luego no podrás dormir bien… Tienes toda la razón… Gracias.

Y sin casi despedirse se bajó con su carrito y con una sonrisa que brillaba más que el amarillo de su uniforme como si yo le hubiera dado la clave secreta para superar la adolescencia de su hija con éxito.

Claro que yo me quedé pensando dos cosas:

1. Si se va muy contenta es porque se ha acordado de lo mal que lo pasó cuando su hija era como Martín y la adolescencia comparada con los primeros años es moco de pavo ( y nunca mejor dicho). Cosa que me anima mogollón!! :)

2. Esto de la maternidad, es raro… muy raro… es cansado, es agotador, es sufrimiento e indecisión, y sin embargo, es lo mejor de la vida… y muchas veces no somos capaces de hablar de ello con quien tenemos al lado y se lo contamos a un desconocido en un autobús.

Y entonces me acordé de una viñeta de la genial Maitena que leí cuando no era madre todavía, y ahora me hace sonreir y pienso que la vida, como la maternidad, como la experiencia laboral, mejor tomársela con humor.

Maitena

Via www.maitena.com