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Psicología de autobús

Hoy en el bus una cartera (me refiero a una mujer que trabaja para Correos repartiendo cartas) empezó a hacerle gracietas a Martín, que iba encantando con esta nueva aventura de coger el transporte público mucho más a menudo que cuando vivíamos en la zona residencial y acomodadamente alejada del centro.

El caso es que la buena mujer acabó contándome su vida mientras Martín conquistaba a otras dos señoras con sus pestañas. Dice que está al borde de una depresión porque dice, su hija adolescente de 13 años no le hace caso, está muy rebelde, se encierra en su habitación y no le cuenta nada.

Y ya me ven a mí, diciéndole tópicos muy muy típicos como “es una etapa”, ” se le pasará pronto”, “todos hemos pasado por esa época”.

De repente a la buena mujer se le encendió una bombilla como si nunca nadie le hubiera dicho tales típicos-tópicos y me dice:

– Pues la verdad es que claro que es una etapa, como todas, porque por ejemplo tú ahora mismo estás en una muy mala, no podrás hacer nada hasta que él no se quede dormido y luego no podrás dormir bien… Tienes toda la razón… Gracias.

Y sin casi despedirse se bajó con su carrito y con una sonrisa que brillaba más que el amarillo de su uniforme como si yo le hubiera dado la clave secreta para superar la adolescencia de su hija con éxito.

Claro que yo me quedé pensando dos cosas:

1. Si se va muy contenta es porque se ha acordado de lo mal que lo pasó cuando su hija era como Martín y la adolescencia comparada con los primeros años es moco de pavo ( y nunca mejor dicho). Cosa que me anima mogollón!! :)

2. Esto de la maternidad, es raro… muy raro… es cansado, es agotador, es sufrimiento e indecisión, y sin embargo, es lo mejor de la vida… y muchas veces no somos capaces de hablar de ello con quien tenemos al lado y se lo contamos a un desconocido en un autobús.

Y entonces me acordé de una viñeta de la genial Maitena que leí cuando no era madre todavía, y ahora me hace sonreir y pienso que la vida, como la maternidad, como la experiencia laboral, mejor tomársela con humor.

Maitena

Via www.maitena.com

Sueño

¡Tengo un sueño! (Y no es en plan Martin Luther King) creo que es con diferencia la frase que más ha salido de mis labios desde que nació Martín.

Si me llegan a contar lo mal que iba a llevar la falta de sueño pensaría que era un poco exagerado. Pues NO señoras y señores, padres recientes o con planes de serlo en poco tiempo, esto es como un saco pesado que se carga el día que llega el churumbel y que por el momento yo todavía no he soltado. Claro que mi amiga Cris es madre desde hace cuatro años y dice que sigue muerta de sueño, cosa que  no me anima en absoluto…

Fatal, hay días que estoy fatal, soy como la reina de los zombies. Creo que hasta mi manera de caminar ha cambiado desde que soy mamá, no es  por la modificación de mi suelo pélvico, que algo bueno tenía que tener la cesárea que me hicieron, mis musculitos perineales están bien, gracias, y en los pies no tengo ninguna malformación además de tenerlos un poquillo planos, lo de arrastrarlos es por el cansancio y el sueño acumulado en estos 20 meses, y 11 días…

Las neuronas trabajan a marchas forzadas y a pesar de ello la fluidez de los pensamientos brilla por su ausencia, hasta sufro de falta de vocabulario básico la mayor parte de los días…  Y ahora entiendo perfectamente a mi madre, a mi tía y a mi abuela cuando al querer nombrarme cantaban el Santoral familiar hasta dar con el nombre acertado, y eso que era la única niña…
¿Se han fijado que eso suele ser un fenómeno que se da preferentemente en mujeres? Me da que pensar…

-Jav, Jes, Car, Dav, EVAAAA, ¡a comer!…  Pues con mis 32 tiernos años ya me ocurre y llamo al padre por el nombre el hijo y al contrario…

Lo que les cuento es completamente verídico y real, yo no soy ni de lejos la misma que se quedó encinta en octubre de 2011… que tristeza, ¡por favor!

Y eso que M el pobre no duerme 12 horas del tirón pero tampoco me tiene en vela toda la noche, que la pobre de mi cuñada lleva 3 años sin dormir más de una o dos horas del tirón… ¡apunto del suicidio que estaría yo!
Pero mi querido angelito tiene épocas, épocas en las que por ejemplo las pesadillas hacen que aunque más dormido que despierto reclame MI (y sólo MI presencia, aunque haga sólo unos días que me nombra a diferencia de Papá) presencia y si no acudo el bucle es cada vez peor con la consecuencia de que se despierta del todo y aquí armamos un aquelarre en menos que canta el gallo, KIKIRIKI!!
Así que en esas épocas una servidora repta cual ser de sangre fría hasta la vera de la cuna de M y se apoya la frente en ella quedándose dormida antes que el infante en tan cómoda posición. Igual pasan 2 minutos, pero llego incluso a soñar, y al despertar porque me caigo salgo de puntillas para agazaparme de nuevo en mi habitación.

Y no sólo el crío tiene épocas, yo también las tengo, en las que creí que “me he acostumbrado” a tener menos horas de sueño, que mi cuerpo se puede adecuar. NO NO NO NO, yo NECESITO dormir, y más que cantidad, necesito sueño de calidad y tener un ciclo competo de sueño…
El café pasa a ser artículo de primera necesidad y llega un momento que ni aunque te bebas toda la cafetera puedes pensar con claridad.

Y lo del cuento de: “tienes que dormir cuando él duerma” no vale ni el postparto ni después… sino a ver cuando íbamos a hacer algo… como por ejemplo escribir este post… pero saben que les digo, que aquí se acaba por hoy, porque como no, ¡TENGO SUEÑO!

Y de repente: ¡Mamá!

Y no es que de buenas a primeras les vaya a contar la experiencia maravillosa y única que supuso convertirme en madre, NO, quizás en otro momento de enajenación mental maternal pueda hacerlo, no les digo yo que no, pero lo que vengo a contarles hoy nada tiene que ver con eso, aunque pudiera ser que el post venga generado también por cierta cantidad de babas de las que se nos caen a las madres cuando nuestro churumbel hace algo nuevo.

El caso es que más que orgullosa de él llevaba cierto tiempo pensando que era incapaz de nombrarme (exageración al más puro estilo histérico-exagerado-pataleta de madre).

M no es un torbellino de palabras, tiene veinte meses y medio y dice tan sólo un puñado de ellas, cosa que ni me preocupa ni me ha preocupado, pero el caso es que desde hace como un mes M nombraba a su progenitor masculino con sentido, le señalaba y decía:- ¡Papá!; le reconocía en las fotos, fotos en las que la mayoría de las veces también estaba retratada una servidora pero para M aquí la que suscribe era totalmente invisible. Cogía el marco, te lo traía, y te señalaba a iPapa diciendo: – ¡Papá! Con la correspondiente ola de aplausos y vítores por parte de todos los presentes en la sala, además de algún beso baboso si el destinatario del nombre se encontraba entre los presentes.

Y en ese momento yo después del mosqueo de las 200 primeras veces en las que claramente mi imagen era ignorada en la instantánea me dirigía a él diciendo: – Martín, y esta ¿quién es?
Me gustaría poder enseñarles la cara que ponía, ojos completamente abiertos y expresión seria y vigilante como a la espera de algún dato más, y así varios segundos en silencio hasta que volvía a decir: -¡Papáááááá!

¡Nooooooo, no es papá! ¡¡Es mamá!!

Probé entonces a enseñarle fotos en las que aparece él con iPapa a ver si a él si se reconocía.
Efectivamente SI, al principio ni eso, la reacción a su imagen también era: – ¡Papá!
Luego mejoró y empezó a decir tímidamente: -Tín!

Mis padres, como parte interesada en la genética materna y por aquello de que la “sangre tira” insistían de vez en cuando poniendo al churumbel en aprietos y enseñándole fotos en las que sólo aparecía yo. Y su esfuerzo mereció la pena, no se vayan a creer, a la pregunta: -¿quién es esta Martín? Respondía: -Tí (o algo así). Y entonces mi madre preocupada porque no me sumiera en las tristeza me decía: -El niño quiere decir: Tú.
Pero de eso nada!! Yo creo que quería decir: -Tín; es decir, se estaba nombrando a sí mismo.

Conclusión: mamá no existe.

Yo me lo tomaba a guasa y dejé de insistir, y entonces sucedió.

De repente: -¡Mamá!

Me llamaba a gritos desesperado desde la cuna para que lo fuera a rescatar porque lo había acostado mientras unos amigos tomaban algo en casa y él quería estar en el sarao.

–    Mamááááááááá, mamááááá, mamááááá!!

Profe eres la caña!!!

En el Post enamorado ya os hablé de Terete y de May, han sido las profes de Martín en la Escuela Little Friends desde septiembre hasta  febrero.

Cuando estabámos decidiendo si comprábamos esta casa o no haciendo una lista de pros y de contras, el cambiar a Martín de escuela pesaba mucho en los contras, muchísimo, porque la verdad es que tardó muy poco en adaptarse y eso ha sido gracias a ellas dos.

Terete es la tutora y May es la profe de apoyo, por ese motivo hemos visto mucho más a Terete pero Martín adora a May de igual manera, sólo que nosotros, los papis la hemos visto mucho menos y eso hace que de alguna manera nuestra referencia sea Terete. Por eso, además del regalo que ya os conté que le encargué a Hamoraima para ellas, los burritos y unos monederos preciosos, quise hacer algo especial para ella, para agradecerle de corazón lo que de verdad sentimos.

Tenía poco tiempo y la mudanza de por medio, pero un día no se como se me ocurrió que esta vez fuera la profesora quién recibiera un boletín de notas, pero uno especial.

Así que en un Word normalito hice esto:

Notas Terete notas terete2

Lo imprimí en tamaño folio en papel de cartulina y lo doblé por la mitad como si de verdad fuera un boletín de notas.

Como esos días fueron una auténtica locura, lo imprimí el mismo día que se lo dí y cuando me acordé de que quería hacerle unas fotos estaba delante de la guarde en el coche. Así que saqué unas fotos con el móvil que no quedaron nada nada bien porque encima hacía un día gris feísimo, la única que se salva (y por muy poco) es esta.

notas terete3

Lloré como una boba mientras lo hacía y casi casi lloro cuando se lo dí.

No se si le gustó porque le dije que no lo abriera delante mia, porque una es una sentimentaloide empedernida y se que me hubiera puesto a llorar a mares allí mismo, y es que, cuando alguien especial llega a mi vida, sea un nuevo amigo, mi matrona, o una profesora, me gusta hacérselo saber. Hace tiempo que decidí que las cosas buenas hay que decirlas, guardárselas no vale para nada, dar las gracias y piropear siempre es bueno y siempre alegra el día a alguien.

Así que una vez más, si alguna vez lees esto, MIL GRACIAS TERETE Y también MIL GRACIAS A MAY. WE LOVE YOU!!!!!

 

32 marzos, y yo con estos pelos!!

Hace poco me preguntaron haciéndome una encuesta: – ¿Cuántos años tienes?

Y me quedé en blanco mientras mis engranajes cerebrales intentaban buscar ese dato en el disco duro.

En la carpeta que contiene datos numéricos pude encontrar en la primera búsqueda rápida:  la proporción de leche y cereales, la talla de pañal que usa en la actualidad el heredero de nuestras deudas, los 10,080 kilos y los 80 centímetros que pesa y mide el mismísimo fruto de mi vientre, con los correspondientes percentiles de peso y altura a los que corresponden dichas medidas,  la edad del churumbel en meses, días, horas y minutos, incluso la dosis de Apiretal y Dalsy ajustada a su peso. Pero por edad propia, la última registrada era 30, que parece ser que fue cuando dejé de existir incluso para cumplir años…

Como tenía que contestar algo y todo esto ocurrió en décimas de segundo, intenté ganar tiempo (que en ese momento te parece una idea inteligente, pero muy probablemente quedes como una estúpida y mejor estarías callada) diciendo: – Pues te vas a reír, pero ahora mismo no sé si tengo 30 ó 31.

Gracias a los maratones de cálculo mental a los que me sometió mi madre mientras caminábamos al colegio pude hacer la resta entre el año actual y el de mi fecha de nacimiento mientras decía la bobada y entonces, descubrí que efectivamente, tengo 31, pero bien poco me queda para cumplir los 32. HORROR!! Exactamente restan 20 días para mi cumpleaños.

¿Qué ha pasado con los dos últimos años de mi vida? ¿el año pasado no celebré mi cumpleaños? ¿qué me regalaron? Encefalograma plano. NO HAY BASE DE DATOS PARA ESA PETICIÓN.

Parece una tontería, pero de repente te das cuenta de que de verdad la vida pasa muuucho más rápido cuando llegan los niños, eso que siempre has oído decir a “los mayores”, que por lo que parece ya eres mayor y tú sin enterarte de que te habían invitado a la fiesta!!!

En ese momento me rebelé contra mi maternidad y contra los percentiles, contra las comparativas de marcas de pañales y los post titulados “5 imprescindibles en puericultura”.

Pensé en celebrar el megafiestón que no celebré a los 30 y hacerme la moderna haciendo invitaciones handmade y contratar a un camarero resultón que prepare Gin Tonics, (que creo que ya estaban de moda antes de que dejara de cumplir años, pero como estaba en estado de buenaesperanza y haciendo mi comparativa de carritos y Grupos 0 no me había enterado) e invitar a todas mis amigas de norte a sur y en las coordenadas GPS habidas y por haber y hacer una fiesta de pijamas de diseño mientras me entregan los regalos de mi wishtlist.

Y estaba yo como la lechera del cuento imaginándome GinTonic en mano con un look súper ideal y por supuesto, los kilos del postparto que han decido quedarse cual oKupas no entraban en la recreación del sarao, vamos que hasta tenía encima la nube saliendo de mi cabecita con la que se ilustran estas cosas oníricas.

Pero como a la lechera, se me rompió el cántaro antes de ir a ningún lado. M se puso a llorar porque despertaba de su microsiesta (creo que soñé yo más despierta que él dormido) y iPapa entró por la puerta con el extracto del banco comentándome lo justos que llegamos a fin de mes con esto de la obra que estamos haciendo en la que será nuestra casa nueva.

¡Eso si que es un sarao! ¿para qué quiero más fiestas?

Así que mientras rescato a M de su cuna se abre sobre mi otra nube, en esta estoy yo, soplando las velas de una tarta normalita, o pudiera ser incluso una magdalena, (que no un muffing) con Martín sentado en mis rodillas mirando la llama embobado mientras iPapa canta el CuMpLeAñOsFeLiZ y detrás de él está el resto de mi familia.

Porque como ya les dije cuando les invité a entrar, no soy una moderna, ni una madre súper, que hoy está de juerga y mañana te monta una manualidad con purpurina y goma EVA mientras sufre la resaca, los kilos siempre me han sobrado y los postparto se han unido a los añejos como amantes en celo. Mis amigas están dispersas por la geografía española al menos las que más y no van a venir a ningún fiestón cumpleañero, y lo más importante, NO ME GUSTA LA GINEBRA y no voy a sucumbir a beberla para ser guay!!!

Y así llega el equilibrio, tengo que ser consciente de mi existencia individual a partir de ahora aunque sea un poquito más, pero soy feliz con lo que tengo, con lo que iPapa y yo hemos creado, con Wonderland y nuestra pequeña familia a punto de mudar de ubicación.

Así que próximamente les enseñaré mi WISHTLIST en castellano, porque parte del equilibrio entre ser madre y seguir siendo un ser vivo con necesidades y gustos propios, es pensar que “yo lo valgo” y que además de ropa de infante y juguetes y libros para menores de 2 años, pueden hacerme ilusión otras cosas. Que al menos un día al año sea MI día, aunque no necesariamente tenga que ser el de mi cumpleaños.

The day you where born

Cuando estaba embarazada descubrí Pinterest, esa red social con la que tengo una relación de amor odio y de la que de vez en cuando tengo que desintoxicarme y hacer una cura de desenganche para no crear un cortocircuito en mi cerebro deseando poder hacer todas las ideas que en ella encuentro. El caso es que vi esta foto (que me voy por las ramas):

The day you where born

via pinterest y la web original es esta.

Me pareció una idea estupenda para llevar a cabo. Cuando nace un bebé todo el mundo le regala cosas, pero en realidad ninguna la va a recordar y muy pocas perdurarán en el tiempo para que pueda saber que el regalo de la tía Menganita fue tal o el de los abuelos fue cual. A mi me encantaría poder atesorar algún juboncito o unos patucos de cuando fui un bebé.

Admito que estas cosas tienen más de sentimentalismo que de practicidad, y que son más “de niñas” que “de niños” puesto que las primeras somos más dadas a la ñoñería… pero qué le vamos a hacer, a mi me gusta tener mi trocito de pasado.

IMG_2506 Pero aun a riesgo de que a Martín le importe un pito que su madre se preocupara de guardarle algunas cosillas, yo lo hice y disfruté haciéndolo. En vez de incluir sólo cosas del día que nació, la caja contiene cosas de todo su primer año de vida, en realidad comienza con el periódico del día que me enteré que estaba embarazada y termina con los detalles de la fiesta de su primer cumpleaños.

TDYWB

Mucho tiempo después de haber tenido mi idea y de empezar a llenar la caja con las cositas que os voy a enseñar descubrí que existe una versión comercial de esto, se llama MyRetrobox y oye, si no os apetece poneros a hacer manualidades y queréis un acabado más profesional, la pedís, os la envían totalmente personalizada con el nombre y la fecha de nacimiento del bebé y “santas pascuas”. Yo es que soy más de pinta y colorea y ni corta ni perezosa me puse a forrar una caja que tenía por casa con papel autoadhesivo, le pegué otro papel de colorines encima y puse la leyenda “Martín ha nacido” con letras de goma EVA, todos los materiales son de TIGER.

Como veis, nada del otro mundo, un acabado muy lejano a la caja de metal preciosa que tiene el RetroBox y también alejado de la imagien que me dio la idea, pero es mi caja, única.

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Incluí dos periódicos, el del día 20 de noviembre de 2011, día en el que el predictor fue positivo (siiii, la gran noticia de mi embarazo llegó el mismo día que Rajoy ganó las elecciones) y otro del día 17 de julio de 2012, día que nació Martín.

La caja contiene el CD con las fotos de la eco 3D que me hice en la semana 32, la pulsera que le pusieron al nacer en el tobillo, la que llevaba yo en la muñeca y la pinza del cordón umbilical.

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Por supuesto la ropa con la que salió del quirófano, el body, el pijamita y el gorro.

También su primer chupete y sus primeros zapatitos (que aparecen también en el logo del MiW).

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Cuando Martín tenía tres meses hicimos una comida familiar para celebrar que nos habíamos casado en una ceremonia civil MUY íntima y sobretodo el nacimiento de Martín. Así que en la caja he guardado los detalles que les dimos a los invitados y algunas de las piruletas que formaban los maravillosos centros de mesa que nos hizo La Gran Idea (de eso os hablaré otro día).

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Tenemos a buen recaudo un babero que bordó mi amiga Rebeca y su primera “manualidad” para el día del padre. Y por último, unas muestras de los detalles tan especiales que nos regaló Elena de La Gran Idea para celebrar el primer cumpleamos de Martín.

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Y esta es la pequeña cápsula del tiempo que he ido construyendo para Martín ¿os gusta? ¿habéis hecho algo parecido para vuestros hijos?

Los 10 mandamientos de la embarazada primeriza

10 mandamientos

  1. Duerme mucho, duerme todo lo que puedas, disfruta de al menos tres siestas a la semana. Duerme aunque creas que no eres dormilona.
  2. Disfruta de TU cuerpo, disfruta tú, deja que te mimen. No empieces a comprar cosas para el bebé hasta el 6º mes, créeme, es suficiente, no vas a necesitar ni el 50% de cosas que en teoría deberías tener cuando llegue el bebé.
  3. Vete al cine, sal a cenar, trasnocha aunque sea leyendo o charlando con tu pareja, viaja si tu estado, tu bolsillo y tu médico te lo permiten. Viaja aunque sea a la vuelta de la esquina y disfruta de hacer un maleta en tiempo record y que no te importe demasiado si se te olvida algo.
  4. Haz el amor y no la guerra. Disfruta de tu pareja, disfrutaros juntos y solos porque jamás volveréis a estar solos. No discutáis por el color del cochecito o por el nombre de la criatura. Cuado nazca el bebé las tensiones vendrán solas aunque no las busques, el cansancio hace estragos!!
  5. Si es tu deseo amamantar a tu bebé, acude a un grupo de apoyo a la lactancia unos meses antes de dar a luz, localiza el grupo más cercano a tu hogar, conoce a la gente que lo lleva y así sabrás a quien tienes que llamar, porque lo más probable es que tengas que llamar. La lactancia puede ser muy fácil y natural o muy difícil.
  6. Infórmate de cómo se hacen las cosas en el hospital o clínica donde va a nacer tu bebé, busca qué otras alternativas existen, infórmate sobre tus derechos y hasta qué punto puedes decidir cómo va a nacer tu bebé. Existen planes de parto.
  7. Si tienes tiempo y dinero acude a yoga o a pilates para embarazadas.
  8. Disfruta del silencio, del “dolce far niente”, de los domingos “perdidos” en el sillón, de tu música favorita, de pasear sin rumbo, de ir a una tienda por el mero placer de ir…
  9. Piensa en cuales de las mujeres que ya han parido a tu alrededor querrás que te aconsejen, seguro que en realidad sólo hay dos o tres que te inspiren plena confianza. Los consejos de la gente que no se incluya en ese círculo, sobre todo si tú no los has pedido ni los escuches.
  10. No tengas prisa porque nazca el bebé, disfruta hasta el último momento del embarazo, porque aunque no lo creas, vas a echarlo de menos, aunque haya sido un embarazo de “los malos”.

Estos diez mandamientos se cierran en dos:

Te amarás y te cuidarás a ti misma hasta que traigas al mundo a la critura que amarás sobre todas las cosas. Amen